Volví correr las cortinas, tomé mi bastón y mi sombrero y bajé al comedor. Las cristaleras estaban abiertas de par en par y algunas personas ocupaban las mesas de la terraza. Sólo unos viejecitos preferían tomar el sol en el interior, cobijados del aire que resultaba fresco y hasta doloroso por su increíble pureza. Una brisa intermitente mecía los arbolillos del parque.
-¿Desea desayunar el señor?- me preguntó un camarero.
-Si, por favor.
-¿Chocolate, café o té?
-Café con leche, si el café es bueno.
-Excelente señor. ¿El señor desea croissant, tostadas o bollería fina?
-Un poco de todo.
-¿Desayunará solo el señor o sirvo también el desayuno de la señora?
-Solo el mío...No, aguarde, traiga lo mismo para la señora
...Has empezado un blog??que guay!!lo apuntare a mi lista de favoritos!!animo y dale vidilla al formato, con alguna foto chula o algo!!... ;) bisous!!
ResponderEliminar